Abraham Lincoln y John F. Kennedy

Aún así, veamos las sorprendentes coincidencias que hay en las vidas de dos presidentes norteamericanos, Lincoln y Kennedy: Abraham Lincoln y John Fitzgerald Kennedy fueron designados congresistas en 1847 y 1947 respectivamente. Lincoln fue elegido presidente en 1860, justo cien años después, en 1960 fue elegido presidente Kennedy. Medían 1'83 metros y sus apellidos tenían siete letras. Los dos presagiaron sus muertes ya que fueron vaticinadas por varios videntes. Además el secretario de Lincoln, apellidado Kennedy, y el de Kennedy, apellidado Lincoln, recomendaron no acudir a los lugares donde morirían. Fueron asesinados en viernes, por balazos en sus cabezas, disparados desde atrás y delante de sus mujeres; mujeres con las que perdieron un hijo durante su estancia en la Casa Blanca. Booth disparó a Lincoln en el teatro Ford y se refugió en un almacén; Oswald disparó a Kennedy -que viajaba en un coche Lincoln de la casa Ford- desde un almacén y se ocultó en un teatro. Los nombres completos de sus presuntos asesinos, nacidos en 1839 y 1939, suman quince letras cada uno, eran sureños y fueron asesinados horas después de los asesinatos -sin haber confesado su culpabilidad- por dos vengadores; denunciándose en los dos casos la existencia de conspiraciones que implicaban a personajes norteamericanos muy influyentes. Sus sucesores Andrew Johnson y Lindon Johnson (nombres de seis letras) eran senadores, demócratas del sur y nacieron, el primero, en 1808 y, el segundo, en 1908.
El Libro Perdido

Una sincronía es una coincidencia significativa acausal entre la mente y un hecho material. Una de las más sorprendentes es la que le ocurrió al actor Anthony Hopkins. Habiéndosele propuesto protagonizar la versión cinematográfica de la novela La mujer de Petrovka, de George Feifer, que no había leído, Hopkins salió de su casa londinense y tomó el metro para comprarla en alguna de las numerosas librerías de Charing Cross. Pero el resultado fue infructuoso, por lo que se dispuso a regresar a casa y se adentró en la estación de Leicester Square. Al ir a sentarse en un banco, encontró que alguien se había dejado abandonado un libro, un ejemplar viejo y plagado de anotaciones. Lo tomó y… ¡era la novela que había estado buscando! Dos años después, durante el rodaje de la película, Hopkins conoció a George Feifer, quien le contó cómo dos años antes le había prestado a un amigo su ejemplar plagado de anotaciones, y cómo éste lo había perdido en el metro. En resumidas cuentas, Hopkins no sólo se había encontrado el libro que buscaba, sino que ¡éste era el ejemplar del propio autor!
Mark Twain y El Cometa Halley

A Mark Twain pocos le hicieron caso. Su profecía tenía algo de siniestra y la gran fama que ya arrastraba sólo sirvió para que sus más allegados pensaran que todo se trataba de una pura excentricidad digna de un genio con ganas de más notoriedad. Sin embargo, él seguía empeñado en los últimos meses en vaticinar un hecho muy concreto. Huraño y preocupado, alejado del resto de los círculos intelectuales, barruntaba una única frase: “Yo nací con el cometa y me iré con él”. No fue hasta muchos años después cuando algunos biógrafos descubrieron la increíble coincidencia. Twain había fallecido por muerte natural al terminar el 21 de abril de 1910, en el preciso instante en que era perfectamente visible el paso del célebre cometa Halley. Mark Twain nació en 1835 el día que pasaba el cometa Halley y murió,en 1910, el mismo día que el cometa Halley volvía a aparecer. El cometa Halley, oficialmente denominado 1P/Halley, es un cometa grande y brillante que orbita alrededor del Sol cada 75-76 años en promedio, aunque su período orbital puede oscilar entre 74 y 79 años.
Los Códigos Del Día D

Los códigos del Día D Los códigos en clave a utilizar en la invasión de Normandía eran el secreto más celosamente guardado de las tropas aliadas. Utah y Omaha para las playas a desembarcar; Mulberry para el puerto artificial provisional que se emplazaría tras el desembarco; Neptune para la operación naval y Overlord para la operación entera. Uno de los coroneles encargados de la operación, era aficionado a los crucigramas por lo que compraba regularmente el diario London Daily Telegraph. Días antes a la invasión, las respuestas al crucigrama, aparecían en secuencia como: Utah, Omaha, Mulberry, Neptune y Overlord. El almirantazgo se horrorizó tanto que estuvo a punto de cancelar el desembarco pensando que había sido un acto de espionaje. Sin embargo, un día antes de desembarcar se logró comprobar que era una simple coincidencia.
El Libro De La Niñez

Mientras la novelista norteamericana Anne Parrish estaba curioseando por algunas librerías en Paris (en los años '20 del siclo XX), se encontró con un libro que fue uno de los favoritos de su niñez: "Jack Frost And Other Histories". Ellá tomó el viejo ejemplar (usado) y se lo mostró a su esposo, comentándole cuanto le recordaba su época de niña. Su esposo tomo el libro, lo abrió y encontro esta inscripción en la contratapa: "Anne Parrish, 209 N. Weber Street, Colorado Springs.” ¡Era el propio libro de Anne Parrish!
Naufragio y Comida

En el siglo XIX Edgar Allan Poe escribió un libro llamado "The narrative of Arthur Gordon Pym". Se trataba de un relato sobre un naufragio, en el que los 4 sobrevivientes deriven en un bote por varios días, hasta que tres de ellos deciden matar al grumete para comérselo. En el relato, el nombre del grumete era Richard Parker. Algunos años después, en 1884, el bergantín Mignonette naufragó, y sus 4 sobrevivientes derivaron largo tiempo en un bote. Eventualmente los 3 miembros mas viejos del bote decidieron matar al grumete para comérselo. El nombre del grumete era Richard Parker.
El Globo y 2 Niñas

En junio de 2001, una niña de diez años llamada Laura Buxton escribió su nombre y dirección en un trozo de papel, pegó el papel en un globo de helio y lo soltó desde su jardín. El globo recorrió casi 225 kilómetros hasta que aterrizó en el jardín de otra pequeña de diez años, ¡qué también se llamaba Laura Buxton! La segunda Laura se puso en seguida en contacto con la primera y desde entonces han sido amigas. Han descubierto que no sólo comparten el mismo nombre y edad, sino que las dos tienen el pelo claro, un perro labrador, un conejito y un conejillo de Indias.
La Fotografia

En 1914, cuando aun se estilaba revelar las placas fotográficas individualmente, una mujer alemana dejó la placa con la que había fotografiado a su hijo en un establecimiento en Estrasburgo para ser revelada. Al estallar la Primera Guerra Mundial, se le hizo imposible recogerla y la dió por perdida. Dos años después, la misma mujer compró una placa fotográfica virgen en Frankfurt (a casi 200 Km. de distancia de Estrasburgo) para tomar una foto de su hija recién nacida. Al ser revelada, esta placa mostró una doble exposición, mostrando la imagen de su hija tomada en 1916 superpuesta a la del hijo fotografiado en 1914. Por una increíble casualidad, la placa dejada en Estrasburgo había sido confundida con una placa virgen, y vendida como tal en Frankfurt dos años despues, a la misma mujer.
El Policía y El Anillo

Un Policía en Colombia que con su primer sueldo compró un anillo de oro que nunca se lo quitaba ni para bañarse, duró 20 años con ese anillo , el dia que cumplió su tiempo en la Policía fué y pidió el retiro, saliendo de la oficina del Coronel que le había firmado el retiro, entró al baño y al bañarse las manos se quitó el anillo , y lo dejó olvidado en el baño, cuando fué a cobrar su primer sueldo de pensionado se dirijió a una joyeria que a la vez era prendería para comprar un nuevo anillo para reponer el perdido y adivinen que? en la vitrina de la prendería se encontraba su anillo en venta, el lo compró de nuevo y lo conserva.