miércoles 31 de marzo de 2010

La Ultima Palabra: Autentico Talento



por José Luis Maestro Coronas

Talento + fama + muerte violenta y prematura = mito. Casi siempre suele ser así. También en otros casos. Seguramente, a Jeff Buckley le faltó una mayor notoriedad o difusión para pasar con su fallecimiento, producido hace tres años, a la categoría de mito musical universal reciente. Jeff Buckley, un californiano nacido en el condado de Orange en 1966, pero adoptado y emergido musicalmente en los clubs vanguardistas de la ciudad de Nueva York a lo largo de la pasada década, solamente publicó un disco de estudio en vida, aunque hasta la fecha haya salido al mercado otro álbum doble, póstumo, estando en preparación algún otro, que seguramente hará las delicias de sus fans más acérrimos. Cantante, autor, buscador.., hasta su muerte no cesó de vivir la música y mucho bagaje debe quedar aún en la trastienda.
El 29 de mayo de 1997, Jeff Buckley llevaba algunos meses en Memphis (Tenesse) preparando en solitario el que tenía que ser su segundo disco. Aquel día paró al atardecer con un amigo a nadar en el Río Mississipi, a la puesta de sol, mientras el resto de su banda tomaba en aquellos momentos el avión para desplazarse a su encuentro. Su amigo le perdió de vista nadando. El cuatro de junio, seis días después, su cuerpo era encontrado. A la edad de 30 años, uno de los artistas con más talento que habían conocido los noventa moría ahogado en extrañas circunstancias.

Un día escuchas una canción en un programa musical, intercalada entre muchas otras que crees merecen mucha menor consideración, y sientes un enorme interés. Se trata de uno de esos descubrimientos que se hacen de tanto en tanto y con poca frecuencia. Me estoy refiriendo a la canción Grace, single de salida de su disco homónimo. Dicho disco, publicado en 1994, tiene un buen número de obras de arte que aparecieron en el mercado musical en un momento en el que el rock alternativo de los noventa estaba en auge (muy apreciable igualmente, y que acabaría pasando de moda a género), y ocupando este singular artista un hueco en el panorama que desde luego tenía asegurado. Su música es la delicia melódica y el reflejo de una extraordinaria sensibilidad. Evocador de la melancolía e intenso a la vez: sus canciones son delicadas pero con una gran fuerza interior y profundidad. Sus letras hablan de sentimientos, de amor, de espiritualidad, de sensaciones, de sexo.

Los dos trabajos a los que me he referido son Grace (1994) y Sketches for My sweetheart the drunk (1998). Grace, que es un disco que tiende a crear un síndrome de abstinencia entre los aficionados a su música cuando se deja de escuchar durante cierto tiempo, es, indudablemente, el más valioso de ambos; seguramente por hallarse el segundo no finalizado. En ellos encontramos esplendorosas canciones como las melódicas Mojo Pin, Grace y Last goodbye, la guitarrera Eternal Life (Grace), Nightmares by the sea y Vancouver -en las que el artista acelera ligeramente el ritmo- o la profundísima You & I (Sketches...), dejando de lado otras tantas muy apreciables de igual modo, y que seguramente otras personas habrían mencionado para puestos de honor.

Francia es el país donde Jeff Buckley consiguió un mayor éxito y reconocimiento, obteniendo su disco Grace importantes galardones.

Moviéndonos por internet, que parece el mejor medio para encontrar información, encontramos numerosas referencias para este músico, y muchas páginas de tributo y dedicatoria.

Sin ánimo de mitomanía, es interesante exponer algo que hemos encontrado por la red, lo cual no son más que opiniones sobre él de otros músicos.

Los artistas que reflejan sus experiencias con y sobre Jeff Buckley se pronuncian todos con gran reverencia. Bono mencionó que "Jeff Buckley era una gota pura en un océano de ruido". Elvis Costello, que alababa su encanto personal, dijo que Jeff Buckley tomaba cualquier canción y la hacía suya, embelleciéndola, de una forma tan natural, que solamente un puñado de personas eran capaces de aquello. Jimmy Page (enero 1997) se refirió al disco de Grace, diciendo que era el álbum que había estado escuchando durante los últimos 18 meses. Sobre el autor expresó: "he is a great, great singer", admirado por su alcance emocional, y expresando que lo había contemplado haciendo canciones de otros autores clásicos tan bien como ellos, con su técnica y dominio. Page y Plant vieron a su banda y según palabras textuales de Jimmy Page, "se quedaron pasmados. Era muy emocionante. Alguien les interrumpió desde el público: "dejad de tocar cosas tan profundas", y él dio la respuesta perfecta: "la música debería ser como hacer el amor, a veces lo deseas suave y tierno, otras veces duro y agresivo".".

Elizabeth Fraser, de los Cocteau Twins, era amiga de su padre, y tocaba ocasionalmente con Jeff Buckey antes de que publicase su primer álbum. El poco material que había oído del artista la entusiasmaba: "ha escrito una canción llamada "Grace", que literalmente me pone los pelos de punta. La primera vez que la escuché sudaba como una novia de junio. La música nunca me había provocado esa reacción antes". Gary Lucas, que participó en el disco Grace, dijo sobre la redacción del mismo que "simplemente tenía fe en que cualquier cosa que él hiciera sería buena.., estaba atónito, era tan bonito y perfecto... Sobrepasó cualquier cosa que yo hubiera pensado que iba a hacer... Recuerdo pensar: esta música conmocionará el mundo. Estaba asustado por ello". Joan Osborne se mostró muy emocionada con su muerte. Alabó altamente su música y también se refirió a su magnetismo personal. Mencionó que hubo un periodo durante el cual no podía pasar sin escucharle cantar "Hallelujah" tres o cuatro veces al día. Bernard Butler, ex-integrante de Suede, dijo de él que era la persona con más talento pero a la vez más encantadora que había conocido. Comentó que solía tocar Last Goodbye cada día, y lo hizo durante un año; que ello le hacía sentir muy natural y sin miedo a ser sí mismo. Dijo que le hacía sonreír.

Melódica modélica, hasta las fibras.

Y después de escribir esto uno piensa: "rayos, truenos y centellas, menuda pérdida para el mundo de la música".

Si no has oído a Jeff Buckley, escúchalo, posiblemente valdrá mucho la pena.